¿Están los geles desinfectantes intoxicando el aire que respiran sus hijos?

El uso sistemático de geles de desinfección en espacios cerrados empeora la calidad del aire de las aulas de los colegios.

Entrar a clase, lavarse las manos. Salir de clase, lavarse las manos. Los niños (al igual que los adultos) ya han aprendido el gesto de extender el gel hidroalcohólico por las manos al entrar y salir de cada estancia. Se ha convertido en un gesto tan rutinario que muchas veces nos encontramos haciéndolo de manera inconsciente. Pero puede que hayamos olvidado la naturaleza de un gel desinfectante.

Cómo funciona un gel desinfectante

Un gel hidroalcohólico funciona porque lleva etanol, un alcohol muy potente que ha probado ser capaz de acabar con la gran mayoría de los virus clínicos. Este componente no puede presentarse en una menor concentración que la de un 60% porque perdería efectividad, pero tampoco puede sobrepasar el 90%, porque se evaporaría demasiado rápido.

Y es que la clave está aquí, en la evaporación. El hidroalcohólico promete ser seguro para la piel (pese a que los casos de dermatitis por su uso excesivo están aumentando) precisamente porque el alcohol sus componentes agresivos no permanecen mucho en la piel antes de evaporarse. Así, el gel no logra penetrar en nuestra piel ni ser peligroso para el organismo.

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Sin embargo, no ha sido hasta este invierno, que hemos notado un efecto muy nocivo de los geles que afecta en particular a los colegios: el aire contaminado por la evaporación de estas sustancias químicas.

Porqué el ambiente de las aulas es, ahora mismo, insalubre.

Pongámonos en un día cotidiano: veinte niños y niñas entran en un aula de unos 50 m2, y todos ellos se ponen, como así se pide, gel hidroalcohólico en las manos. 50 minutos después, los alumnos dejan el aula, volviendo a usar el gel hidroalcólico al salir y cruzándose con la siguiente clase que entre en el aula, que hará lo mismo. Este gel, junto a sus componentes agresivos, se va evaporando y concentrando en el aire del aula según pasa la mañana. Y este espacio, a menudo no muy grande y ahora en invierno, mal ventilado, va volviéndose insalubre. El efecto de los geles viricidas en el aire de las aulas está generando alergias, dolores de cabeza y malestar en las personas que lo habitan.

Precauciones

Como en la situación actual prescindir del gel hidroalchólico no es una opción, tenemos que plantearnos otras maneras de abarcar el problema:

Abrir ventanas: Aparentemente, la solución más obvia. Sin embargo, sólo es viable dar clases con las ventanas abiertas en los meses de mayo y junio.

Técnicas efectivas de desinfección del aire: En Levenger trabajamos con dos sistemas que de purificación del aire que cuentan con nanopartículas de TIO2. Estas partículas son capaces, no sólo de eliminar efectivamente el alcohol del ambiente, sino también de destruir las bacterias y virus del aire. En los colegios checos en donde se aplicó esta técnica se ha reducido la incidencia de la gripe en un 70%, sin aplicar ninguna medida más.

El TIO2 es una sustancia aséptica para el ser humano y no contaminante que mejora considerablemente la calidad del aire de manera automática. Se puede comprar en forma de pinturas para la pared o de aparatos purificadores, desde Levenger ofrecemos una protección real y más alta frente a otros productos que usen TI02. Nuestros productos han sido testados en laboratorios. Nuestros sistemas aseguran un aire puro ahora, contra el uso de geles y contra la expansión del covid-19 por el aire, pero también contra otros virus, bacterias o partículas contaminantes a largo plazo. Puedes saber más de cómo trabajamos frente al coronavirus en nuestra sección de purificadores de aire y en nuestra sección de pinturas fotocatalíticas.

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