¿Es posible vivir sin ácaros?

Textiles anti-ácaros para mejorar la vida de personas asmáticas o alérgicas.

Convivir con el polvo parece inevitable. Pese a que dediquemos mucho tiempo a la limpieza, estamos dejando constantemente nuestras células muertas en todas partes. Al fin y al cabo somos humanos. En nuestro día a día transportamos bacterias, virus y restos orgánicos por nuestro hogar. El problema surge cuando ese polvo que vive en nuestras casas se convierte en el campo de cultivo de los ácaros.

Este año, se ha hablado mucho de los malestares causados de estar encerrados en casa por la pandemia. La falta de ejercicio, la falta de luz solar o problemas de salud mental derivados del aislamiento son algunos de ellos. Sin embargo, quizás no hemos prestado atención a otro problema de salud que ha agravado la pandemia. Y es que, al permanecer tanto tiempo en casa, hemos viciado mucho más que de costumbre el ambiente de nuestro domicilio. Y en particular, hemos pasado más tiempo sobre superficies textiles cómodas como alfombras, sofás y camas. Y así, estos textiles pueden haberse convertido en un criadero de ácaros.

¿Qué son realmente los ácaros?

Los ácaros son unos insectos de tamaño diminuto que pueden causar enfermedades del sistema respiratorio en los humanos. Se categorizan como una subclase de arácnidos y los del polvo del hogar pueden medir entre 0,2 y 0,5 mm.

Fueron descubiertos en los años sesenta por los investigadores holandeses Voorhorst y Spieksma. También fueron los primeros en probar que los ácaros no aparecen por igual en todos los polvos: Mientras que en las muestras de las casas de los canales de Amsterdam había más de 500 ácaros por gramo de polvo, en el sanatorio suizo de Valbella, la densidad de ácaros era insignificante. Así se explicó porqué los niños con asma mejoraban al ser llevados a este hospital. Y se concluyó que la humedad es un factor clave a la hora de que estos ácaros proliferen.

Por eso es tan inconveniente que las dos olas del covid-19 hayan caído en primavera y otoño. De esta manera, hemos pasado mucho más tiempo en casa en las estaciones de lluvia, generando más polvo en el hogar que de costumbre. Y además, hemos estado más expuestos a sus efectos.

¿Cómo crear una barrera contra los ácaros?

En pleno siglo XXI, tenemos una ciencia que puede ayudarnos a prevenir que los ácaros afecten a nuestra salud: La nanotecnología.

La nanotecnología trabaja a un nivel mucho más pequeño que los ácaros y sus excrementos (que son lo que provoca mayor alergia en seres humanos). De manera que podemos construir con nanofibras una red tan fina que ningún patógeno pueda penetrar en ella. La marca de textil nanotecnológico para el hogar, Nanospace, contiene esta red en el interior de sus tejidos. La estructura sería como la de un sandwich: Por el exterior tenemos un tejido de algodón orgánico agradable a la piel. Pero en el interior tenemos una red de nanofibras que atrapa los patógenos impidiendo que penetren en la almohada, el colchón o el edredón. De esta manera, con un simple lavado de las sábanas, los ácaros desaparecerían de nuestras camas. Y también, alargamos la vida de nuestros colchones, almohadas y edredones.

Este tipo de barreras nanotecnológicas sirven para aseguramos de que ningún alérgeno preexistente en estas superficies pueda acceder a nuestro cuerpo. Y a la vez, impide que nuevos ácaros se reproduzcan. Es una doble protección que detiene el tráfico de ácaros y sus alérgenos de nuestra cama a nosotros y viceversa.

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