Nanotecnología para la conservación del patrimonio

Sobre cómo las estatuas de un parque se libraron de la suciedad y se convirtieron en un agente contra la contaminación de la zona

La región de Ostrava es conocida por ser el principal centro industrial de la República Checa, pero también por ser uno de los lugares más contaminados del país.

A cuatro kilómetros del centro de la ciudad se encuentra el Castillo de Paskov, un edificio fundado a finales del siglo XVII que actualmente se utiliza como sala de exposiciones. El terreno alrededor del castillo fue ajardinado en el siglo XIX, primero al estilo francés, y después al estilo romántico inglés, donde las estatuas de temática mitológica llaman la atención de los visitantes.

El problema

Como casi todas las estatuas colocadas en el exterior, las esculturas del parque de Paskov, sufren las agresiones del sol, la humedad y la meteorología. La mayoría están cubiertas de líquenes y musgo que crece en zonas húmedas como es este parque. Estos líquenes pueden destruir los relieves de la escultura, como ya está sucediendo en con las famosas estatuas de Pascua.

Sin embargo, estos monumentos no contaban al ser construidos con las agresiones de la contaminación actual: Las partículas contaminantes se quedan muchas veces adheridas a la superficie de la piedra como una pátina oscura. Pero el problema llega cuando es imposible limpiar esa capa oscura sin llevarse parte de la piedra original. Quizás no notemos ese limado de la superficie cuando limpiamos fachadas lisas, pero en esculturas o grabados podemos estar llevándonos un alto nivel de detalle y de calidad artística. Lo mismo ocurre con los graffitis, que no sólo estropean la piedra, si no que para su limpieza requieren un nivel de limado que puede ser mortal para una escultura.

Pero, aunque decidamos no intervenir en las obras artísticas, es muy posible que la propia contaminación termine destruyendo la escultura. Esto ocurre porque el agua de lluvia de una zona contaminada como esta está cargada con CO2. Así, el PH de la lluvia se acidifica, un cambio que no notaremos los humanos pero al que es muy sensible la piedra. Esta lluvia ácida ha destruido muchos relieves en todo el mundo, como esta escultura en Alemania, que en 60 años ha pasado a ser un amasijo informe.

La solución

Algunas de las estatuas del parque del castillo Paskov se han cubierto con una pintura fotocatalítica. Esta pintura es totalmente inócua, pero genera una película protectora alrededor de la estatua que la protege de la contaminación y el grafitti.

Son sus nanopartículas de dióxido de titanio que, al entrar en contacto con la luz solar transforman las partículas de contaminación y los patógenos en aire limpio. Así, las estatuas tratadas se han mantenido intactas desde el como el primer día contra moho, líquenes, graffitis y suciedad. Pero también, como los árboles, estas estatuas funcionan como otro pulmón de la zona, limpiando el aire a su paso. De manera que si todos los edificios de la ciudad estuvieran pintados así, la calidad del aire y de la lluvia ya no sería un problema.

Puedes leer más sobre este tipo de pinturas fotocatalíticas aquí.