¿Para qué sirve realmente la nanotecnología?

Aplicaciones nanotecnológicas que ya se usan en la vida cotidiana

Puede que la palabra “nanotecnología” se asocie a laboratorios y alta tecnología. Esto es porque su versatilidad le permite hacer grandes innovaciones a nivel científico. Como anunciaba Mónica Lira, del Institut Catalá de Nanociència i Nanotecnologia, “En los próximos 10 años seremos capaces de imprimir tintas para producir energía solar en la ropa. Podremos cargar el móvil conectándolo a la chaqueta”.

Estos escenarios, como de ciencia ficción, son asombrosamente cercanos porque las reglas del juego han cambiado.

Cada revolución industrial ha dependido del descubrimiento de materiales más versátiles y con mejores propiedades. Materiales como el bronce, el carbón o el petróleo han marcado nuestra forma de vida. Sin embargo, la nanotecnología no pretende buscar nuevos materiales, costosos y finitos. Si no que trabaja para mejorar las propiedades de los materiales de los que ya disponemos.

Así podemos hacer que una partícula de titanio tenga una función que nunca antes ha tenido, como por ejemplo, la de eliminar la contaminación del aire o el agua.

No en vano se cree que la cura para el cáncer vendrá de la investigación de la nanotecnología.  Ya se están desarrollando inventos nanotecnológicos que atacan únicamente a las células cancerosas. Así, no generarían los efectos secundarios que desgraciadamente causa la quimioterapia.

Sin embargo, puede que a algunos les sorprenda saber que ya convivimos con esta ciencia todos los días. He aquí una lista de aplicaciones populares:

  • Placas solares: Para obtener energía solar es importante contar con un clima soleado, pero también que las placas capten eficientemente esa energía. Para mejorar la captación, se incluyen partículas de tamaño nano en su fabricación.
  • Ropa antimicrobiana: Las pieles sensibles agradecen que las bacterias no puedan acumularse en su ropa. La solución está en las nanopartículas de plata, que pueden destruir cualquier tipo de patógeno. Por eso algunas marcas de ropa de deporte o ropa interior como Nanosilver que las aplican sistemáticamente a sus prendas.
  • Pelotas de tenis: El hecho de que algunas pelotas de tenis no pierdan su capacidad para botar puede parecer arbitrario. Pero lo cierto es que muchas de las mejores cuentan con nanopartículas que mejoran sus propiedades para rebotar y mejorar su usabilidad.
  • Cremas de sol: El aspecto blanquecino y la textura gruesa de las cremas de sol convencionales no parece convencer a muchas personas. El uso de sustancias químicas potencialmente irritativas tampoco. Por eso las cremas con nanopartículas inocuas como el ZnO y TiO2 son las preferidas por los consumidores. Protegen la piel de la radiación UVA mucho mejor que las convencionales ofreciendo un aspecto transparente y una sensación ligera.
  • Textil anti-ácaros: Muchas personas asmáticas o de piel sensible han mejorado su calidad de vida incluyendo sábanas nanotecnológicas en su cama. La marca Nano Space, por ejemplo, lleva años usando esta ciencia para el textil del hogar. La lógica de estas es que este tejido funciona como un sandwich: el algodón de la capas exteriores proporciona comodidad, mientras que en su interior cuenta con una diminuta red compuesta con nanofibras. Esta red tiene un entramado tan pequeño que ningún ácaro o patógeno puede cruzarlo, de manera que sería imposible que los ácaros penetraran en la almohada o en el colchón para acumularse y reproducirse.
  • Aparatos electrónicos: Muchos de los componentes que tienen nuestros ordenadores se han implementado con nanotecnología para mejorar su capacidad y rendimiento. Los chips de 10 nanómetros de Intel que usan los ordenadores, son un ejemplo.
  • Mascarillas contra el covid-19 high-tech: La misma red de nanofibras que se utiliza para detener a los patógenos en un colchón y las partículas de plata que eliminan las bacterias se están combinando para hacer las mascarillas preferidas por los consumidores: ligeras, cómodas, con protección incomparable contra virus y bacterias y autolimpieza. Recomendamos la marca europea BreaSafe, ya que es la única que combina estas dos medidas en sus mascarillas.