¿Qué es el ‘maskne’ y por qué se produce?

Claves para evitar el acné causado por las mascarillas

Ante el drama de la pandemia, un efecto secundario a las medidas de contención, como el aumento de casos de acné causado por las mascarillas, no parece ser de vital importancia. Sin embargo, en tanto en cuanto el uso de mascarillas parece que tendremos que aprender a vivir con estas medidas a largo plazo, tiene sentido procurarnos los menores daños colaterales mientras nos protegemos del coronavirus.

Y es que, ya el los albores de la pandemia, los posibles efectos a nuestra salud del uso continuado de guantes y mascarillas han sido estudiados por entidades científicas.

La Academia Americana de Dermatología, por ejemplo, ya apuntaba en mayo que los casos de problemas en la piel entre los sanitarios chinos que trabajaban en primera línea se habían disparado ligado al uso de equipos de protección. Y es que, en las zonas en donde la piel estaba en contacto con las mascarillas o los guantes (el puente de la nariz, las mejillas, la barbilla y las manos) había crecido exponencialmente la propensión a desarrollar eczemas, descamación o ardor.

Pasados los meses, hemos constatado que, sin embargo, el acné parece ser el problema de piel más común que ha traído el uso sistemático de mascarillas.

Pero, ¿qué es realmente el acné?

El acné es la consecuencia de la inflamación de la piel cuando los folículos pilosos (orificios de salida del vello), se obstruyen con células muertas y grasa.

Cuando la grasa entra en contacto con el aire exterior, se oxida y se oscurece, generando los famosos “puntos negros”. Si esta obstrucción ocurre por debajo de la superficie de la piel, lo que se crea son bultitos interiores de sebo sin transpiración que llamamos comúnmente espinillas o granos.

Sin embargo, los problemas más severos se producen cuando la bacteria cutibacterium acnes entra en juego. Esta bacteria tiene preferencia por ambientes poco aireados, de manera que encuentra en los poros obstruidos un hogar perfecto para multiplicarse. Su presencia infecta los poros, inflamando la piel con granitos enrojecidos y molestos. En el peor de los casos, estas bacterias pueden producir lesiones profundas como los nódulos y los quistes.

¿Cómo se desencadena esta reacción en la piel?

La razón por la que tenemos asociado el acné a la pubertad es porque los cambios hormonales alteran la manera en la que las glándulas que generan el sebo de piel se relacionan con los folículos. Así alteran su equilibrio y pueden colmar de más grasa los poros, obstruyéndolos para causar acné. Pese a afectar al 80% de los adolescentes,, parece que los casos más allá de la veintena son escasos. Las excepciones más grandes suelen ir ligadas a otros cambios hormonales drásticos como la toma de anticonceptivos en las mujeres o los embarazos.

Entonces, ¿por qué podemos desarrollar acné usando mascarillas?

Pese a que la obstrucción de los poros y la creación de ese ambiente propenso a las bacterias en nuestra piel suele estar relacionada con cambios hormonales, también existe otros tipos de acné que estarían ligados a causas externas al funcionamiento propio de la piel como la presión sobre esta o la fricción de la piel contra superficies no salubres.

Este tipo de acné parece ser que es el que se ha disparado por el uso continuado y a diario de la mascarilla durante los últimos meses. De hecho, es un fenómeno tan común que ya tiene un nombre, “maskne” (que combina los términos anglosajones “mask” y “acne”), y ya hay líneas de cosmética que están sacando productos propios para tratarlo.

El “maskne” tiene tres principales causas:

  1. El denominado acné mecánico, causado por el roce y la presión de la mascarilla contra la piel que puede irritarla y hacerla más sensible.
  2. La falta de transpiración necesaria, que genera un ambiente húmedo, poco salubre y favorable a las bacterias que se produce por la combinación del sudor, los vahos de la respiración y el calor corporal.
  3. El uso de mascarillas sucias, ya que la lógica de las mascarillas es acumular y atrapar los patógenos en su interior con la intención de no emitirlos al exterior. Recordamos que el uso de las mascarillas quirúrgicas no debe sobrepasar las 4 horas, y con respecto a las reutilizables, debemos saber bien cómo desinfectarlas antes de volver a usarlas. Whitney Bowe, portavoz de la Academia Estadunidense de Dermatólogos recordaba el peligro de dejar la mascarilla en el armario a la entre uso y uso «solo piensa en todos los microbios que han estado creciendo en el tejido de la tela tras un par de días»

¿Existen soluciones?

Pese a que hay factores de riesgo que podemos evitar, como una mala higiene facial o un uso prolongado de las mascarillas, no hay duda que prenda está aquí para quedarse y debemos mejorar nuestros esfuerzos para encontrar soluciones más respetuosas con la piel para evitar el acné causado por las mascarillas.

El uso de una mascarilla que permita una mayor transpiración sin comprometer la seguridad es clave. Las mascarillas nanotech, como la BreaSafe  , están construidas con una red de nanofibras mucho más fina que un tejido convencional, de manera que permite pasar el aire sin resistencias, y a la vez, protege mucho mejor de cualquier virus o bacteria.

Además esta línea de mascarillas cuenta con mecanismos de autolimpieza contra la acumulación de virus y bacterias en el tejido. Está implementada con partículas de nanoplata que son usadas desde hace décadas en la ropa técnica de mayor calidad por su poder bactericida y viricida. Las bacterias de nuestro sudor y nuestros vahos quedarían neutralizadas al entrar en contacto con la mascarilla, en vez de ser acumuladas en el tejido.

De esta manera, el ambiente interior de la mascarilla se mantendría libre de bacterias causantes de problemas en la piel y bien ventilado. Puedes aprender más sobre las mascarillas nanotecnológicas de BreaSafe aquí: https://nanopurificador.com/mascarillas-brea-safe-quirurgicas/